Propuestas Para Mejorar los Sistemas de Salud Centrado en las Personas

|PrensaSalud|Columna   —Nuevo modelo de atención integral innovador. Estas propuestas conducen a mejoras significativas en la organización y la prestación de la salud. Se puede mejorar el sistema de salud dotándolo de un enfoque más humanista, así como los retos que tiene por delante el sector salud para adaptarse a un paradigma de servicio centrado, realmente, en las personas.

Tres fuentes de tensión por falta de empatía—

Se halló tres pares de relaciones que suelen generar fricciones dentro del sistema de salud:

Personal clínico con Pacientes: Por ejemplo, existen conflictos entre la práctica clínica, o sea, lo que los profesionales consideran que es una atención de calidad, y la perspectiva de los pacientes y familiares.

Profesionales clínicos con Profesionales de Gestión: También que lo que más interesa y motiva al personal de gestión no coincide necesariamente con lo que mueve al clínico.

Atención Primaria con Atención Especializada: Lo mismo se puede decir de la falta de entendimiento que existe entre el eslabón de la atención primaria y la especializada. El segundo tiende a ver al primero con cierta indiferencia, como el hermano menor.

—Asimetría emocional entre el profesional y el paciente—

Este es un problema muy complicado de abordar, y lo mejor que hacemos es reconocerlo y darle respuesta desde el diseño del sistema. Está en la base de los conflictos y de la falta de humanismo del que nos quejamos. Resulta que para el médico un problema de salud de una persona forma parte de su cotidianidad, y eso lo insensibiliza un poco.

Pero para el paciente es todo lo contrario, son momentos únicos que pueden marcar su vida y la de sus familiares. Por ejemplo, el parto en una mujer, es un momento único en su vida y es tan trascendental; pero para el médico que la atiende, es algo que puede ver varias veces al día.

Esa diferencia en la intensidad emocional con que cada uno vive el hecho médico y en las expectativas de atención de ambas partes, genera incomprensiones y una percepción de falta de empatía.

—Crear unidades de antropología sanitaria—

Crear unidades de este tipo en grandes hospitales y centros de salud que se dediquen, con antropólogos y profesionales sociales, a realizar trabajo de campo y sistematizar un feedback cualitativo que permita estudiar los factores que condicionan el grado de satisfacción de pacientes, cuidadores y personal de salud. Con esta idea podríamos dar solución a muchos problemas que se ven a diario en los medios de comunicación.

—Formación de personal de salud—

El mundo está cambiando. Cada día circula más información, gracias a Internet, y los pacientes exigen más, están mucho más informados que antes. Esto implica necesariamente un trasvase de poder en la relación con el personal de salud. Aunque esto ya está ocurriendo, las universidades donde se estudia medicina no están cambiando para adaptarse a ese escenario. Siguen enfocando la formación por disciplinas, “por órganos”, sigue devaluada con un diseño curricular que no está a la vanguardia de hoy.

—Fallos estructurales del sistema—

Está claro que hay un fallo grueso de diseño y gestión. Hay mucha retórica vacía del tipo: “hay que implicar a los profesionales” o “hay que educar a los pacientes”, pero esos buenos deseos necesitan un respaldo en términos de recursos y de acciones concretas. Por ejemplo, con los estrechos tiempos de consulta, apenas y los médicos miran a los pacientes. En detrimento de una mayor interacción con el paciente, que debería ser prioridad.

—Empoderamiento de los pacientes—

Un reto clave es activar a los pacientes y su entorno para que sean más proactivos en su cuidado de salud, y en la relación con el personal de salud. Esto demanda una comprensión a fondo de qué los inhibe para participar más y cuáles son los impedimentos que pone el sistema para que ese empoderamiento se cristalice.

Por ejemplo, hay que ofrecerles alternativas de tratamientos y opciones informadas de los mismos, según los contextos y necesidades específicas de pacientes. A partir de esa información, se pueden tomar decisiones que optimicen el bienestar del paciente y su entorno.

Capturar la voz y vivencia de los pacientes—

Utilizar técnicas para recoger la perspectiva del paciente y su entorno. Sin usar intermediarios, recopilar y hacer observaciones en el contexto real. Y sistematizar esa información tan autentica, en lugar de usar encuestas o resúmenes, y sacar conclusiones, extraer aprendizaje y oportunidades de mejora.

—Atención centrada en las personas y no solo en los pacientes—

Esto significa que hay que incluir también al personal de salud en la ecuación. Nos interesaba saber cómo viven y gestionan las emociones.

Sabemos que hay muchos problemas de estrés, síndrome del quemado, apatía, indiferencia, y un largo etcétera de problemas enquistados en ellos. Porque a medida que el personal de salud sea más consciente de sus propias emociones, brindara una mejor atención a los pacientes.

|Redacción|Stalin Ruiz, Periodista del Gabinete de Prensa Salud |Fuente|amaliorey.com|

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